Autor
Magaly Arrecis
Resumen
Se estima que el 95% de los ríos y lagos de Guatemala presentan algún nivel de contaminación, lo que ha favorecido a un aumento significativo de enfermedades transmitidas por agua y alimentos (ETAs). A nivel nacional, en 2024 los casos de ETAs se incrementaron un 55% respeto a 2021 y el 73% de los afectados fueron niñas y niños (menores de un año a 9 años). Aunque, desde 2006, existe un reglamento que norma la construcción y operación de sistemas o plantas de tratamiento de aguas residuales (PTARs), estas siguen siendo insuficientes ante la cantidad de descargas y niveles de contaminación de las aguas. Al 13 de marzo de 2025, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) reportó que 245 (72%) de los 340 municipios del país contaban con estudios técnicos sobre sus aguas residuales y, a nivel nacional, había registradas 2,195 descargas de aguas residuales. Pero solo operaban 672 PTARs localizadas en 243 municipios, las cuales trataban únicamente el 31% de las descargas de aguas residuales reportadas, dejando sin tratamiento el 69% restante. Además, había 269 PTARs sin operar, distribuidas en 135 municipios y otros 56 municipios carecían por completo de PTARs. Sigue siendo necesario realizar los estudios técnicos de 95 municipios, cubrir el déficit de PTARs existente (1,523). Esto requiere reparar o construir nuevos sistemas o PTARs y de manera urgente para los 56 municipios que carecen de esta infraestructura para tratar sus descargas. Otro reto consiste en aumentar la cobertura de PTARs por municipio, para mejorar la calidad de las aguas, evitar la contaminación de los cuerpos de agua y con ello, contribuir a reducir la incidencia de ETAs.
Palabras clave
Contaminación del agua; enfermedades transmitidas por agua y alimentos (ETAs), estudios técnicos sobre aguas residuales; plantas de tratamiento de aguas residuales (PTARs).
