Autor
Mayra Irasema Gaitán Muñoz
Resumen
El presente artículo analiza la evolución del financiamiento bancario como fuente de fondeo de personas individuales y jurídicas en Guatemala durante el período 2019–2023, que comprende el impacto de la pandemia por COVID-19 y la fase de recuperación económica posterior. Se empleó una metodología descriptiva-correlacional con análisis de series temporales de los saldos de la cartera de créditos del sistema bancario guatemalteco, segmentada según la clasificación establecida en el Reglamento para la Administración del Riesgo de Crédito JM-93-2005. La información histórica proviene de la página web de la Superintendencia de Bancos de Guatemala. Los resultados revelan que la cartera crediticia total creció 61.1% en el período (de Q192,761 millones a Q310,718 millones), impulsada principalmente por los segmentos empresarial mayor (52% de la cartera en 2023) y consumo (35%), mientras que el segmento empresarial menor registró una contracción sostenida. Se calculó el coeficiente de correlación de Pearson entre el crecimiento anual de la cartera total y la tasa de inflación para el período 2020–2023, obteniendo r = 0.41, lo que sugiere una asociación positiva débil-moderada; no obstante, dado el número reducido de observaciones (n = 4), este resultado no alcanza significancia estadística y debe interpretarse con cautela. Las obligaciones depositarias crecieron 38.7% en el período, actuando como principal fuente de fondeo del sistema. Los hallazgos sugieren que la pandemia aceleró la demanda de crédito, con implicaciones relevantes para la gestión del riesgo crediticio del sistema financiero guatemalteco.
Palabras clave
COVID-19, endeudamiento bancario, cartera de créditos, inflación, sistema financiero guatemalteco, Superintendencia de Bancos, riesgo crediticio, supervisión macroprudencial.
